DRAE (1852), décima edición

Cristina Buenafuentes, Natalia Terrón y Jéssica Córdoba

La décima edición del DRAE, publicada en 1852, destaca por ser, después del DRAE 1817, la que tiene un mayor aumento de voces respecto a las cuatro que la precedieron (DRAE 1822, DRAE 1832, DRAE 1837 y DRAE 1843). Concretamente, se incorporan 638 lemas y 707 formas nuevas. Asimismo, es importante el número de supresiones (678 lemas y 749 formas) respecto de las ediciones de 1837 y 1843, si bien esta cifra queda muy lejos de las cuantiosas supresiones que se llevaron a cabo en la sexta y séptima ediciones. 

El DRAE 1852 se caracteriza, en primer lugar, por su especial atención a las voces y acepciones relacionadas con la Administración pública, el comercio y la industria, tal y como se advierte en el mismo prólogo. Se añaden, por ejemplo, lemas como comandita (en)cotizar o cupón, pertenecientes al comercio, o condominioobtentorológrafo del ámbito forense. Asimismo, se incorporan acepciones relacionadas con estos ámbitos como informar [2], hebreo [6], billete [3], boletín [4], mayoría [3 y 4], entre otras.

 

En segundo lugar, esta edición realiza una cuidada revisión de la vigencia cronológica de los vocablos que atesora. En este sentido, voces como aceituní, acender, cruentidad o infirmar pasan a marcarse como ant., mientras que en otras, como asentador, hastiar, infligir, infortunadamentesuscitación, se suprime dicha marca. Al igual que en las ediciones precedentes, la décima edición también llevó a cabo un examen de las definiciones con el objetivo de hacerlas más claras (bebida [1], bayoco [2], refunfuñadura) o para eliminar informaciones superfluas (ascéticocrujidosuscribir [2], zascandildar zelos).

 

Finalmente, en el DRAE 1852 se observa una especial atención hacia las informaciones gramaticales: por ejemplo, se incluye, de forma sistemática, el infinitivo en los participios activos (vacanteforzante) o se indican los usos particulares del género de algunos sustantivos (epigrama, regadío, suspensorio).