Natalia Terrón

La sexta edición del diccionario académico (DRAE 1822) se publica solamente cinco años después de la inmediatamente anterior con la urgencia de resolver la inexistencia de ejemplares. Para su redacción se mantienen los mismos criterios acordados para la edición precedente, lo que demuestra la continuidad entre ambas.

DRAE (1822), sexta edición

A pesar de existir un claro descenso en el número de incorporaciones (1531 formas nuevas en la edición de 1817 frente a 513 en la de 1822), el aumento sigue las mismas líneas que en la quinta edición. Se incluyen en la nomenclatura términos procedentes de distintas áreas temáticas, como la marina y la náutica (andanada, bordada, branque, etc.), la historia natural (camedrio, cereal, todabuena, etc.) o la química (cucúrbita, reactivo, etc.), además de ampliarse el caudal léxico de algunos campos semánticos presentes en otras ediciones (gentilicios, oficios, etc.). Interesa también la lengua coloquial, lo que se refleja en el notable incremento de apelativos familiares (desgalichado, jamona, mocosuelo, etc.). Asimismo, igual que en la quinta edición, una parte muy importante de lemas es ampliación no significativa desde el punto de vista léxico (diminutivos, participios, superlativos, etc.).

La sexta edición del diccionario destaca por las supresiones, un total de 2373 formas, muchas de ellas variantes formales de otros lemas ya presentes en el diccionario. Especialmente destaca la supresión de variantes portadoras de la marca diacrónica ant. (aconsolar, acrebillar, asufrir, coligir, desculpar, etc.).  

Finalmente, en la revisión de los artículos se mantienen las directrices establecidas para la edición anterior: enmienda de las definiciones de las voces pertenecientes a la historia natural, en las que se observa una clara tendencia a la reducción de la parte enciclopédica. Asimismo se percibe una mayor homogeneidad en la definición debida, en gran medida, a la supresión de algunas fórmulas para un mejor manejo del diccionario (p. ej., omitiendo en las voces sinónimas de la fórmula lo mismo que y poniendo en versalita la remisión: ALFABETO. s. m. ABECEDARIO).

En definitiva, la revisión llevada a cabo en la sexta edición del diccionario está marcada por un afán economizador tanto por lo que respecta a la supresión de lemas —como se indica en el Prólogo (1822), de aquellos que no se ajustan a las normas de pronunciación y ortografía o que han quedado anticuados— como al acortamiento de definiciones. El aumento, en cambio, es limitado y presenta una línea continuadora de la edición precedente.

Los resultados de la investigación sobre esta edición del DRAE se encuentran desarrollados en

TERRÓN VINAGRE, Natalia (en prensa): «Historia de la lengua y lexicografía: el aumento de voces en la 6.ª edición del diccionario de la Academia (1822)», en Actas del X Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 7-11 de septiembre de 2015).