Erica Carriet

DRAE (1837), octava edición

Gloria Clavería

En 1837, solo cinco años después del DRAE 1832, ve la luz la octava edición del diccionario. Fue preparada con la urgencia de haberse agotado los ejemplares de la edición anterior y es una de las versiones del diccionario con menor número de cambios e incorporaciones. 

El valor del DRAE 1837 es, en verdad, muy limitado: por un lado, el aumento de voces es muy reducido, pues solo se añaden 278 formas nuevas que corresponden a 272 lemas; por otro lado y a partir de las muestras realizadas en el proyecto de investigación, las modificaciones y enmiendas resultan realmente muy escasas. Además, las erratas en los lemas no son raras (boepuelo por boezuelo, enclusiva por exclusiva, malaguita por malaquita, etc.). También se abandonan las supresiones de lemas, tan representativas de las dos ediciones precedentes y que fueron los motores de una importante restructuración del diccionario usual. De hecho, parece que gran parte de las modificaciones de esta edición se encuentran en las tres páginas que ocupa el suplemento y que contienen tanto nuevas entradas —entre las que destaca algún que otro préstamo, como buró, club o cúter— y algunas enmiendas a los lemas ya existentes en el diccionario que comportan la adición de nuevas acepciones (astrágalo, bergamoto, matrimoniopeón).