DRAE (1899), decimotercera edición

Cristina Buenafuentes, Gloria Clavería, Carolina Julià, Laura Muñoz, Matthias Raab y Joan Torruella

Como se puede leer en el prólogo, el DRAE 1899 se presenta como continuador de la labor emprendida en la edición publicada en 1884. Esta decimotercera edición sigue la estela marcada por la edición precedente y emprende una serie de actuaciones con el fin de "perfeccionar la obra" y que consisten, principalmente, en incorporar neologismos científicos, en corregir errores, especialmente en el caso de las etimologías, y en mejorar la redacción de las definiciones.

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Adiciones y supresiones

La incorporación de nuevos vocablos es uno de los rasgos destacables de esta edición: por ejemplo, en la letra A se añade un total de 328 lemas, lo que supone un ligero incremento respecto al aumento del DRAE 1869 para esa letra, aunque la cifra está muy alejada de su predecesor, que agrega más del doble de lemas.

Los vocablos del aumento se relacionan muy a menudo con diferentes lenguajes de especialidad (conmutador, ra; monoclamídea, sicigia, solenoide, volquete) con una presencia notable de las voces de la medicina (miocardio, gripe, sifilografía) por el auxilio constante que se recibió de la Academia de Medicina.

Esta edición manifiesta cierta contención respecto a las supresiones si se contrasta con las dos ediciones precedentes (Clavería 2003: 299). Por ejemplo, para la letra A, el DRAE (1899) suprime solo 36 vocablos, mientras que se eliminan 53 y 350 palabras en los DRAE 1869 y 1884, respectivamente.

La etimología

Siguiendo la práctica iniciada en la edición anterior, el DRAE 1899 incorpora la etimología en muchos de los lemas nuevos (gripe) y también se incluye esta información en entradas que no la tenían (mondejo, siderosa, venturado). La revisión de este tipo de información es amplia, como puede observarse en los vocablos mónita, felón, na y venturina. Y, como en la edición anterior, la diferente procedencia etimológica conlleva la separación de acepciones en entradas homógrafas (carraca).

La definición

Los cambios en las definiciones también son producto de una intensa revisión. En la mayoría de los casos, se modifica la redacción para ganar en claridad y precisión (mondar [4], billar [1]) o para eliminar informaciones superfluas (temperatura).

El DRAE 1899 manifiesta gran cuidado en la revisión de las definiciones de ciertos ámbitos temáticos (Clavería 2003: 278) en los que se produce un cambio ostensible. En algunos casos, la reescritura de la definición comporta una simplificación (binomio), en otros implica una reescritura completa (verbena).

Modificación destacable de esta edición es la sustitución de la definición por una remisión (mondaorejas). Y, en el caso de que ya existiera tal remisión, se incluye ahora el número de acepción para facilitar las consultas (acordar [9]; acordonado, da [2]; acordante [2]; acorrer [1]).

En lo que respecta a la regularización de algunos modelos de definición, el DRAE 1899 es continuador de la labor emprendida en la edición precedente. Se observa la sistematización de la definición de los derivados en -ción y ‑miento ('acción (y efecto) de X') (reconducción), así como de los adverbios en ‑mente ('de un/a modo/manera X', 'con X') (temerariamente).

En cuanto a las acepciones, se producen frecuentes cambios en su ordenación (temer, ver, verberar, reconciliar, acordonar). Asimismo, se llevan a cabo modificaciones en su número, que normalmente consisten en la unificarlas (desenvuelto, ta [2]) o en separarlas (temblequear).

Por último, se incorporan nuevas acepciones y expresiones pluriverbales, muchas de ellas pertenecientes a un lenguaje de especialidad (tema [4, Mús.], brandal [2, Mar.], prótesis [1, Cir.], proyección [2, Geom.], compás ternario, velocidad virtual).

América y los americanismos

Siguiendo la metodología de trabajo iniciada en la edición anterior, la Academia Mexicana y la Venezolana continuaron remitiendo voces para su inclusión en el diccionario. El léxico del otro lado del Atlántico se refuerza en 1899 con la aparición en la nomenclatura académica de gentilicios (cumanagoto), voces marcadas como americanas (tata), realidades propias de aquella zona, en especial, animales (quirquincho) y plantas (ceibo), y acepciones y fraseología que se añaden a lemas ya existentes (cacao).

Se produce, además, en los años noventa un intenso debate sobre los límites de admisión, no solo de americanismos sino también de neologismos, protagonizada por Ricardo Palma (Brumme 1997: 90-91; Clavería 2003). Enfrenta la polémica la postura del académico peruano, quien, coincidiendo con su participación en la conmemoración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y en el Congreso Literario Hispano-Americano, proponía la inclusión de neologismos como presupuestar, clausurar o dictaminar en el diccionario, con el pensamiento de los académicos españoles, la mayoría de ellos muy recelosos a la apertura del diccionario a este tipo de voces.

De hecho, el suplemento de la edición de 1899 contiene un buen número de americanismos (albarazado, albino, atrenzo, barchilón, cachimbo, etc.) y neologismos (anexionista, autonomista, burocracia, dictaminar, etc.) en cuyo origen se encuentra, en algunos casos, la revisión de un "folleto" remitido por R. Palma a la Academia y que posiblemente era su obra Neologismos y americanismos (Clavería 2003 y 2004; Carriscondo 2005).

Conclusión

La decimotercera edición no destaca por las novedades introducidas en el diccionario, se muestra continuadora de la edición anterior y aporta una revisión que contribuyó, sin ninguna duda, a depurar la técnica lexicográfica de la corporación. Refuerza, además, la presencia de neologismos, americanismos y tecnicismos en su nomenclatura.

Referencias bibliográficas

  • BRUMME, Jenny (1997): Spanische Sprache im 19. Jahrhundert. Sprachliches Wissen, Norm und Sprachveränderungen. Münster: Nodus Publikationen.

  • CARRISCONDO ESQUIVEL, Francisco M. (2005): «La crítica lexicográfica y la labor neológica de Miguel de Unamuno (a la luz de los comentarios de Ricardo Palma)», Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno 40, pp. 13-29. [También en Creatividad léxica-semántica y diccionario. Cinco estudios. Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela, 2006, pp. 29-43].

  • CLAVERÍA NADAL, Gloria (2001): «El léxico especializado en la lexicografía de finales del siglo XIX: la decimotercera edición (1899) del Diccionario de la lengua castellana de la Academia», en J. Brumme (ed.), Actas del II Coloquio Internacional La historia de los lenguajes iberorrománicos de especialidad: la divulgación de la ciencia, 27-29 de mayo de 1999. Barcelona-Frankfurt-Madrid: IULA-Vervuert-Iberoamericana, pp. 207-222.

  • CLAVERÍA NADAL, Gloria (2003): «La Real Academia Española a finales de siglo XIX: el Diccionario de la Lengua Castellana de 1899 (13.ª edición)», Boletín de la Real Academia Española, 83/288, pp. 255-336.

  • CLAVERÍA NADAL, Gloria (2004): «La Real Academia Española a finales del siglo XIX: notas sobre las "voces americanas" en la decimotercera edición del Diccionario de la Lengua Castellana», en M. Villayandre Llamazares (ed.), Actas del V Congreso de Lingüística General (León del 5 al 8 de marzo de 2002). Madrid: Arco/Libros, vol. I, pp. 621-633.

  • PALMA, Ricardo (1896): Neologismos y americanismos. Lima: Imprenta de Carlos Prince.